3 de la madrugada

relatosDormir.

Ese espacio de tiempo que pasamos nosotros soñando y descansado es para algunos una forma de reparar las energías gastadas durante el tiempo que se estuvo despierto, para otros una forma de escape al mundo de la realidad y quien sabe acaso para todos algo necesario como respirar.

Alguna vez leí que Leonardo da Vinci dormía por intervalos de 10 minutos durante el día y nunca pasaba horas acostado soñando, sino por el contrario.. la mayor parte de tiempo.. despierto.

Vivir despierto.
Pareciera un síntoma bueno y no sé, una forma de encarar la vida sin perder un segundo siquiera en una tarea sin frutos como es el de entregarse a los brazos de Morfeo.

Quiero dormir y no puedo.
Es la ansiedad instalada en mi sistema, en mi mente, en mi cuerpo. Producto de una serie de factores externos sobre los cuales no tengo control y que dejo me afecten de una manera u otra.

Debo dormir.
En el proceso de intentarlo, termino en una cama mirando la TV, esperando a que llegue el sueño o el cansancio me venza por fin.

Y me despierto, son poco más de las 3 de la madrugada. Salgo al balcón y la ciudad duerme, excepto algunos pocos a quienes alcanzo a divisar a los lejos.

Escribir ahora no es sino transcribir o describir, no existe imaginación de por medio, solo una metódica enumeración de eventos que en nada hace bien a la literatura y por lo que puedo notar tampoco ayuda demasiado a nadie, en especial a mi.

¿Alternativas?
- volver a la cama y a seguir intentando o vestirme y salir a las calles a buscar el sueño, aunque más no sea el eterno que bien podría venir de la mano armada de algún peajero, drogadicto o asaltante.

Opto por la elección inicial.
- buenas noches.