jueves, 20 de diciembre de 2007

Malas decisiones.

Acostumbrado ya debería de estar, pero no.

No puedo, me es difícil (por no decir imposible) resistirme a las ganas de a nivel consciente de tomar malas decisiones. Nadie me obliga, nadie me induce.. solito voy al matadero, al costado del precipicio y doy el paso.

Las razones o los motivos de este tipo de conducta, las desconozco... pareciera que secretamente busco algún tipo de castigo o reprimenda, tal vez por el simple hecho hacerlo por que sí.

Hay cosas que sé, perfectamente, son dañinas o eventualmente me podrían hacer mal y de cualquier modo, las hago. Me pasa con mucho de los vicios que conscientemente mantengo, con actitudes que en realidad están fuera de mi carácter natural, pero que afloran (morbosamente) buscando quién sabe qué.

Odio cuando llega a niveles incontrolables. Son esos momentos en que sé perfectamente y me digo "Estás haciendo cagada ya otra vez" y aún así persisto en mi afán.

Ya pasó que dejé abruptamente y son esos momentos en que el remordimiento tiene vía libre para atacar. A veces, eso también (el dejar de hacerlo) es una forma refinada de volver a tomar OTRA nueva mala decisión, a sabiendas de los efectos posteriores.

Mierda.
Si no fuera porque aprendí a quererme y más que nada, aceptarme TAL CUAL .. hace tiempo me hubiera odiado en serio y no por ráfagas o etapas.