lunes, 16 de mayo de 2005

Fin de semana en Villa Florida


Mirta y Ana Maria son vecinas de muy buena onda. Ambas acostumbran a disfrutar de la vida sin hacerse de problemas que aquejarían a otras de su edad, Mirta tiene 27 años y Ana María 30.

Todo comenzó en días previos al feriado correspondiente a Semana Santa, Raul y yo (Alberto) estábamos haciendo planes para ir de pesca y campamento en algún lugar del interior. Por una de esas casualidades de la vida, nos encontramos con nuestros termos llenos, los aparejos de pesca prestos y buscando a quien invitar. Nuestras amigas se prendaron enseguida de la idea de pasar unos días alejados del ritmo de la ciudad, pero como apenas si habían sido presentados en una ocasión, al principio del viaje, entre Raul y Ana Maria hubo cierta natural tensión a la hora de aceptar pasar dos días bajo el mismo techo, pero al final la idea de la aventura prevaleció y enfilamos con rumbo a villa florida.

El viaje, bastante ameno por cierto, sirvió además para relajar las tensiones iniciales y a la altura del Km 98 ya eramos un grupo de amigos riendo y escuchando buena música. Llegamos a orillas del río Tebicuary, donde levantamos nuestro campamento, era un lugar bastante desolado (a pesar de las fechas) por lo que decidimos hacer bien temprano una fogata y armar la carpa para 8 personas. Pasamos el día los cuatro entre la pesca, leyendo y tirados al costado de la playa soleada. Llego la noche y de a poco los últimos rayos del sol fueron suplantados por las tímidas y fulgurantes estrellas de un cielo (como pocas veces pude apreciar viviendo en asunción).

Habíamos llevado suficientes provisiones como para 5 días, tanto en lo que se refiere a comida como bebida. Así que nuestra única y mayor preocupación era la fogata y el calor que emanaba. Ana Maria había pasado la tarde vestida con no mas que un minúsculo bikini azul, y Mirta, mas recatada ella, lucia otro menos diminuto pero que apenas podía cubrir sus exuberantes senos. Raul, luego de mucho esfuerzo consiguió sacar de su mente el momento en que se inocentemente desvestían para nadar, para luego dejarse llevar por el espectáculo que ambas ofrecían retozando en el agua.

Ya bien entrada la noche, cerca de las 2, luego de habernos acabado 8 de las 12 botellas de vino, a Mirta se le ocurre nadar desnuda, bajo la luz de las estrellas. La acompaño y juntos vamos rumbo al río, nos desvestimos a metros de la otra pareja que quedo cerca de la fogata y corriendo nos zambullimos. Ya dentro, comenzamos a jugar como dos inocentes amigos, el roce de su piel con la mía y la seguridad de que no tenia nada encima, sumado al hecho de que la noche era perfecta, hizo nacer en mi las garras de un lobo y puso sobre ella una caperuza roja. La tome firmemente de las caderas y entre risas y forcejeos (que no eran tantos) le arranque un primer beso. Ella se alejó, adentrándose mas en el agua tibia que corría, invitándome a que la siguiera, cosa que hice despojándome de toda piel o pudor que pudiera haber tenido minutos antes.

Cuando la alcancé nuevamente, me dijo:
- Ves ese cielo?
- Si
- Elige una estrella
- Hum.. ésa - señalando la punta de las 7 cabritas
- Pues bien, esa estrella es tuya, te la regalo.

Dicho esto me abrazo suavemente y aprovechando la lividez que daba el agua, se monto sobre mi pene que para esas alturas estaba erguido a punto de estallar. Descendió lentamente, buscándolo e hizo que la penetrara suavemente.. sin decir una sola palabra y mirándome fijamente como si quisiera que la imagen de ese momento, quede para siempre guardada en su retina.

Una vez dentro suyo, pude sentir aquel sexo cálido y lubricado a la vez. Como una pareja de bailarines comenzamos a movernos, al principio lentamente, luego mas rapido, y mas rapido y más... Luego freneticamente, al tiempo que me besaba los labios y los mordía como queriendo arrancarmelos, asía mi pelo mojado y a cada salto que daba sobre mi sexo, sus senos se movian al compas de una musica que solo nosotros podiamos oir. La de la pasión y el desenfreno.

Tanto Ana Maria como Raul, no estaban ajenos a nuestros gemidos y cuando notaron que no teniamos la mas minima intencion de volver a la fogata, decidieron ir a dormir. Tal es asi que en un momento dado, pude ver a la pareja que estaba en la playa, levantar algunas cosas y apagar la musica. Mirta seguia con su ritmo y no daba visos de querer acabar la noche ahi nomas.. al tiempo en que estaba sobre mi, me susurraba frases como:

- Noté como la mirabas a Ana Maria.. dime ¿te la quieres comer? - eh? - Ella es mas que mi amiga....- confesó - ¿en serio? - entre sorprendido y confuso. - Si, lo que pasa es que tu amigo o es muy serio o un boludo. - Es un boludo.- respondí - Veremos - dijo con una sonrisa enigmatica.

Creo que en ese instante le vino a la mente la imagen de alguna travesura y eso la excito mas aun, y al cabo de pocos minutos, ella explotaba de placer y gritaba de lujuria en el mismo instante en que con mis labios mordía esos pezones que para aquel entonces estaban inflamados.

Nos dimos un respiro y nadamos un rato mas.. Luego sin decirnos nada, salimos del agua y nos dirigimos a la carpa. Entramos sin avisar y encontramos a Ana Maria acostada de espaldas al suelo, mirando al techo con las píernas abiertas y completamente desnuda. La cabeza de Raul, en medio de aquellos dos pilares que por un lado aprisionaba y por otro abria.

Como estabamos desnudos y cansados, aquella imagen de la pareja haciendo el amor, nos devolvió las ganas que minutos antes eran esquivas y nos sentamos, Mirta detras de Raul, acariciándole las carnosas nalgas de mi amigo y yo al costado de Ana Maria, deleitándome con sus dos pechitos que tenían los pezones duritos como roca. Les dejamos hacer un rato, mientras tanto, Raul que si bien notó nuestra entrada, apenas si alzo la cabeza para asegurarse que la mano que estaba en su nalga no era la mía, volvió con énfasis a presionar, mosdisquear y saborear con la lengua ese boton que tantos gemidos arrancaba a la dulce Ana Maria.

En un momento dado, decidieron cambiar de posición, pues ya la cara de Raul estaba bañada en los fluidos que salian de la concha de Ana M. y mas que nada porque Raul, estaba ansioso de usar la otra cabeza,... la pelada. Se sienta y con el pene apuntando a la estrella que minutos antes me habían regalado, hace que Ana M. se pare dentro de la carpa, y camine para deleite de los 3 ahi presentes.

Yo alcance a ver la vagina de Ana Maria hinchada y semi chorreante, y no pude resistir la tentacion de saborearla, asi pues... me abalancé sobre ella y mordiendo esos labios mudos, me saqué las ganas locas que todo lobo sin piel posee. Duró apenas unos cuantos segundos mi embate, lo suficiente como para que Mirta, entretenga a Raul y su amigo otro pelado con esos labios carnosos y el tipico ruido (slurp) que hacia a cada chupada. Mi amigo seguía con la sana intencion de penetrar esa conchita que minutos antes tenía en la boca, asi que suavemente apartó la cabeza de Mirta, que para aquel entonces, parecia un perro de presa sobre su sexo, y le pidio a Ana Maria que se siente.

La escena era alucinante. Raul semi-sentado, recostado entre los bolsones de ropa, y Ana Maria de pie y de espaldas a él, descendiendo lentamente al tiempo que tomaba con las manos el pene y lo frotaba para que tenga la consistencia de un diamante. Mirta se había puesto a mi lado y de costado se puso a chuparme lentamente la glande, al tiempo que admiraba el momento exacto en que su amiga era penetrada por Raul. Todo esto al alcance de un brazo extendido.

Mientras acaricio el pelo de Mirta, mi mano derecha, desciende lentamente buscando la vagina de quien tan maravillosamente usaba la lengua, y comenzamos a sentirnos despacio pero son firmeza. Mi mano (muy mojada) elige un par de dedos que se pierden y reaparecen arrancando grititos de placer ahogados en una boca llena de mi sexo.

Mientras tanto, ya el frenesí de Ana Maria sobre Raul estaba alcanzando niveles de clímax, por lo que, antes de que él acabe, ella se separa y se acerca a gatas a nosotros que estabamos en frente mirando y gozando, para sorpresa nuestra, en vez de tomar la posta de Mirta con mi sexo, Ana Maria desciende con la lengua, lentamente por el cuello de Mirta, besando y mordiendo y centímetro a centímetro desciende, primero mordiendo los pezones, luego la parte alta del pubis y por ultimo, disputa con su lengua el lugar en donde antes estaba mi mojada y chorreante mano.

Ana M. queda de cuatro, ofreciendo sugerentemente su sexo pleno a Raul, que recuperado de la sorpresa inicial, decide darle una lección y comienza con la lengua a lubricarle el ano a Ana Maria. Para aquel entonces, ebrios los 4 de placer, apenas podíamos saber quien acariciaba a quien, o para donde mirar. Nos limitabamos a sentir como jamas pudimos imaginar, sentí venir el gozo del orgasmo, en todo ese tiempo Mirta ni por un segundo soltó mi pija, al contrario a cada mordida de Ana en su clítoris ella ahogaba sus gemidos y gritos y chupaba con mas ahínco mi pija.

Raul, cuyos testículos chocaban contra los labios vaginales de Ana, ya contento, pues entrar en ese culito que al principio estaba apretado, luego de unos minutos y varios vaivenes estaba mas que dilatado, vio a Ana ofreciendo sus carnes prestas a ser acariciadas, extendió los brazos tomo con ambas manos los dos pequeños pechos de Ana que bailoteaban a cada embate y presionando la punta de esos senos, hizo que ella gritara en una mezcla de dolor y placer. Esos gritos, arrancados en medio del frenesí fue la llamada al mundo del cual no querríamos salir nunca. El orgasmo.

A los primeros borbotones que salían de mi pene, se sumó el de Raul que sacó su pija y acabo en la espalda de Ana al tiempo que se hacia una paja. Mirta, al sentir mi semen caliente es su boca, entrando a la fuerza hizo lo posible para que no se le escapara una sola gota la tiempo que gozaba sintiendolo descender caliente y cremoso por su garganta. Ana Maria, quien hasta ese instante había disfrutado mucho, chupándole el sexo a Mirta al sentirse bañada en semen, dejó de gritar para darse la vuelta y tragar hasta la ultima gotita de la pija de Raul.

Nos dormimos los 4 así como estábamos, en ocasiones, medio me despertaba y veía a Ana Maria chupándome la pija en sueño, (imagino que) sacándose la duda de cómo seria mi sabor.

Lo que paso luego, en los días siguientes, queda para otra oportunidad.
Hasta la vista
;-)