lunes, 22 de julio de 2002

..:: S ::..

1, 2, 3.. Un día a la vez, ni antes ni después.

Me despierto.
Por un momento no tengo idea de donde estoy, siento las sabanas pegadas a mi piel, veo el techo y de a poco tomo conciencia de mi ser.

Busco el reloj...
- Ndera kore!, tarde otra vez (me digo).

Junto fuerzas y me levanto, al tiempo que de poco van llegando a la memoria, imagenes de la noche anterior. Vagamente recuerdo rostros borrosos, gente riendo, musica y humo, mucho humo... sofocante en realidad.

Al fondo se oye el ruido de motores de camiones, autos, motos.. el trafico cotidiano, gente que viene y va. ¿Tendran todos un destino? Me pregunto y al tiempo me respondo algo que al segundo siguiente olvido.

Suele pasarme a menudo.
Es una especie de ejercicio mental, me hace pensar que sigo vivo, aun estando como estoy.


1, 2, 3.. Un día a la vez, ni antes ni después.

Esa frase que suena en mi mente, como una musica que uno trata de olvidar, pero cuanto mas lo intenta uno, más dificil se vuelve.

De camino a la oficina, repito el ritual de todos los dias. Encender el auto, al igual que un cigarrillo, oir las noticias y esquivar los baches al tiempo que carajeo por lo bajo cuando un omnibus se cruza en frente y frena subitamente a alzar algun pasajero desesperado.

No reniego de mi suerte, pues ya ésa de vivir la experiencia de pasearme en esas celdas de metal, donde uno apenas puede respirar y debe mirar de reojo a las personas al tiempo que guarda un silencio complice y mira con desden a cualquiera que tuviera la osadia de aparentar felicidad y tararear alguna musica.


1, 2, 3.. Un día a la vez, ni antes ni después.

Llego a la oficina.
Lunes otra vez.
:-(

Aquellos problemas que fueron pospuestos el viernes, regresan casi con la misma intensidad pero con intereses. El trajín cotidiano se apodera de mi ser y de repente me encuentro contestando telefonos, escuchando noticias y opinando sobre lo que poco se y nada me interesa.

Así pasa el día y las horas que poco a poco y a un ritmo constante del tic tac, tic tac, va consumiendo mi vida como aquel cigarrillo que encendí horas antes.


1, 2, 3.. Un día a la vez, ni antes ni después.

Llega la noche... y heme aqui de nuevo en cama, control en mano, recorriendo los 65 canales, deteniendome a ratos en imagenes de un mundo lejano y extraño a la vez.

Trato de alejar a la soledad buscando la compañia de un buen libro que me lleve de su mano y con su narrativa a través del tiempo y del espacio. Absorto en la lectura, escapo de mi mismo y por momentos puedo vivir epopeyas de hombres que vivieron situaciones en donde tuvieron que enfrentar ora a dragones ora a ejercitos... y salieron victoriosos o al menos se llevaron a la mujer mas linda (por lo menos eso).

Zas!.. de un saque me doy cuenta que mi mente me acaba de jugar una mala pasada. Ese analisis de la mujer no estaba en el libro y caigo en la cuenta de que he vuelto a mi triste realidad.

Por suerte, tengo sueño y de a poco el sopor me vence y mis parpados van cerrandose al tiempo que me entrego a los brazos de morfeo.


1, 2, 3.. Un día a la vez, ni antes ni después.

Me despierto.
Por un momento no tengo idea de donde estoy, siento las sabanas pegadas a mi piel, veo el techo y de a poco tomo conciencia de mi ser....